Alertan sobre el impacto de estrés por anegamiento y enfermedades en trigo y cebada

Ante las abundantes precipitaciones producidas en los últimos meses que han afectado una gran cantidad de lotes, llegan numerosas alertas por royas y manchas foliares en los cultivos de trigo y cebada. Especialistas alertan que el estrés producido por los anegamientos es un factor que predispone a la aparición de enfermedades.

En la última Jornada de Agroconsultas On Line sobre manejo de enfermedades en trigo y cebada, Marcelo Carmona alertaba los excesos hídricos que están estresando a los cultivos de fina, haciéndolos más susceptibles a enfermedades. Roya amarilla, del tallo, manchas foliares están a la orden del día en los informes de todos los fitopatólogos y especialistas que observan de cerca al trigo y la cebada.

Impacto de las precipitaciones. Frente a las condiciones climáticas imperantes, Daniel Miralles afirma en un artículo publicado por On24 que “el trigo es uno de los cultivos más afectados por el cambio climático”, por lo que es importante conocer los períodos críticos del cultivo y saber qué impacto tiene en cada uno de ellos sobre los componentes del rendimiento y la calidad de los granos obtenidos.
“Como consecuencia del cambio climático se ve un aumento en las precipitaciones. En muchas regiones cambió la altura de las napas”, indica Miralles. La mayor altura de la napa puede ser un beneficio en tanto pueda ser aprovechada por el cultivo –afirma Miralles-, pero si se encuentra muy cercana a la superficie, como puede ser a menos de 0,50 o 1metro, se incrementan los riesgos de anegamientos.”

“El especialista explica que si los anegamientos ocurren en las primeras etapas del ciclo del trigo, el cultivo tiene cierta capacidad de recuperación. En cambio, los efectos de los anegamientos son mucho más nocivos en los momentos previos a la antesis, ya que afectan al número de granos por unidad de área, que es el más importante de los componentes del rendimiento.”
“Los suelos saturados perjudican a todos los cultivos de invierno, y en particular a la cebada, que es más susceptible que el trigo a la falta de aireación.”

Efectos sobre la planta del estrés por anegamiento. En estas condiciones, cabe preguntarse ¿Cuál es la respuesta de las plantas al estrés por inundación? En un artículo de la Revista Colombiana de Ciencias Hortícolas (Juan de la Cruz Jiménez S. Liz Patricia Moreno F. Stanislav Magnitskiy) se cita que “la inundación tiene un efecto negativo sobre la mayoría de plantas terrestres debido a que reduce su crecimiento e induce la senescencia. La deficiencia de oxígeno, efecto principal de la inundación, cambia el metabolismo de la planta induciendo la vía anaeróbica o fermentativa como mecanismo alterno, aunque poco eficiente para la producción de energía. Igualmente el déficit de oxígeno aumenta la producción de especies reactivas de oxígeno (ROS), tanto en la mitocondria como en el cloroplasto. Como respuesta al incremento de ROS hay un aumento en el sistema de defensa antioxidante de la planta, el cual es considerado, junto con la inducción de la vía fermentativa, como una respuesta a corto plazo. Cuando la planta está sometida a largos periodos de inundación se presentan, adicionalmente, cambios morfológicos, como la formación de aerénquima, los cuales son considerados respuestas a largo plazo”.

Recomendaciones para reducir el impacto del estrés sobre los cultivos. El enfoque basado exclusivamente en el control de enfermedades resulta insuficiente, y se hace necesario pensar en la salud integral de la planta. El rendimiento potencial de los cultivos se ve afectado por el estrés biótico, causado por enfermedades, plagas y malezas, pero también por el estrés abiótico, relacionado con las condiciones ambientales como excesos o falta de humedad, de temperatura, de radiación, etc.

¿Es posible lograr la disminución del estrés, el control de enfermedades y la eficiencia productiva de las plantas? Con ese triple foco Adama desarrolló un producto innovador en el mercado denominado Acadia Bio, con tecnología Active Bio. “Este fungicida controla muy bien enfermedades, pero también tiene la característica única de reducir el impacto del estrés, aportando un plus de rendimiento promedio de 3% en trigo y maíz y 4% en soja, comparado con las mezclas de estrobirulinas y triazoles disponibles en el mercado.”, afirmaba Vicente Banchio, responsable de Desarrollo Técnico de Mercado para Córdoba, durante el taller “Innovación en el manejo de enfermedades con tecnología Antiestrés”, durante el congreso de Aapresid Kairós.

“Acadia Bio cuenta con una tecnología exclusiva desarrollada por Adama, llamada Active Bio, que permite disminuir el estrés oxidativo de la planta, lo cual reduce la tasa de muerte celular y genera menos estrés y más rendimiento. Aumenta la actividad de las enzimas antioxidantes, las que evitan la senescencia prematura del cultivo. Hay mayor duración del área foliar y eso también genera un plus de rendimiento. A su vez, el uso de Acadia Bio produce un aumento en el contenido de clorofila, por consiguiente hay más fotosíntesis, mayores fotoasimilados y mayor rendimiento, demostrado con 5 años de ensayos de desarrollo a campo y laboratorio en Argentina”.

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